Amenaza del Coronavirus, la política, el intento de golpe y aderezo de Sabina

  • por ALBERTO BARRERA.
    En Monumental Radio se estrenó este miércoles 26 de febrero el “Programa sin
    nombre” en el que conversaron Leo Ramírez, Rodrigo Colindres y Alberto Barrera
    sobre las amenazas por el Coronavirus, la política local en El Salvador y la irrupción
    escandalosa al Congreso del presidente Nayib Bukele con soldados y policías.
    Y mientras los tres aludían los temas programaron música del español Joaquín Sabina,
    luego de que éste pasara 11 días en un hospital de Madrid, seis de los cuales estuvo
    en cuidados intensivos, operado de un hematoma intracraneal, luego de que se cayera
    del escenario en el que se presentaba junto a Joan Manuel Serrat el 12 de febrero.
    Aunque en El Salvador no hay ningún caso de Coronavirus, la epidemia que inició en
    China y recorre Asia, Europa, América y África, tiene alarmada a la población mundial
    por los más 80,000 infectados y arriba de 2,600 fallecidos.
    El gobierno salvadoreño ha tomado medidas de prevención y mantiene estrictos
    controles en el aeropuerto, fronteras terrestres e ingresos de extranjeros a través de
    embarcaciones. El martes 24 de febrero anunció la prohibición al ingreso de visitantes
    de Corea del Sur y de Italia, aunque debido a que en Milán reside una gran población
    de salvadoreños, estos pueden ingresar pero pasan en cuarentena 30 días. Antes se
    había prohibido al ingreso de personas procedentes de China.
    Mientras El Salvador sigue enfrentado a problemas por acciones de los políticos, y uno
    está relacionado a la persistencia de una campaña con la que pretenden justificar el
    acto que encabezó el presidente Bukele, al ingresar al palacio legislativo el domingo 9
    de febrero con soldados y policías fuertemente armados y en los alrededores unas
    3,000 personas acompañadas de activistas esperaban se resolviera la aprobación de
    un préstamos de 109 millones de dólares para el plan de seguridad que no se conoce.
    La acción, calificada de inconstitucional, fue para que el joven mandatario llegara al
    Salón Azul en el que solo llegaron unos 28 diputados y algunos se retiraron ante la
    presencia de los militares y policías, y ocupara la silla del presidente del congreso,
    sonara el bong y cerró los ojos para orar y comunicarse con Dios, según lo dijo luego a
    sus seguidores enardecidos que pedían sacar a los diputados que no votaran a favor
    del préstamo.
    Entre los primeros en reaccionar estuvo el congresista estadounidense Jim McGovern,
    quien escribió ese mismo día en twitter;“Tal muestra de fuerza hace eco de los días
    más oscuros de la historia de El Salvador: los salvadoreños han sacrificado tanto por
    las instituciones democráticas (que) cualquier acción por socavarlas es simplemente
  • inaceptable. Luego varios congresistas enviaron una carta al secretario de Estado,
    Mike Pompeo, en la que expresaron su preocupación por la acción de Bukele. “No
    podemos ignorar las tendencias y tácticas autoritarias en la búsqueda de resultados
    políticos”, dijeron.
    Y esa misma tarde el director de la división continental de Americas Human Rights
    Whatch, José Miguel Vivanco, expresó su condena y consideróGque la “exhibición de
    fuerza bruta” llama a “a una reunión urgente” apelando a la carta democrática de la
    Organización de Estados Americanos (OEA), pero no hubo eco.
    Bukele no ha variado su actitud y sigue justificándose cada vez que puede y en eventos
    públicos y ante organismos internacionales ha dicho que los políticos de El Salvador
    deberían ser quemados y que en España podrían ser “empalados”, pese a que la Sala
    de lo Constitucional desautorizó su acción en la Asamblea.
    Ese domingo “el pasado autoritario apareció vigoroso y sugerente, arrollando a la joven
    democracia salvadoreña. De esa manera dramática se manifestó la crisis actual de la
    política salvadoreña”, opinó el historiador Roberto Turcios. Agregó que la acción de
    Bukele “hizo saltar un instante del pasado con imágenes del autoritarismo”.
    Su análisis lo basó en la historia salvadoreña, plagada de acciones a través de
    regímenes militares en la mayor parte del siglo XX en el que “importaba el dictado de la
    autoridad, no el imperio de la ley”.
    El influyente diario estadounidense The New York Times editorializó que “la fuerza
    bruta no es el camino” y lo mismo hicieron otros medios, o algunos personajes que
    expresan y generan opinión, como el cubano Carlos Montaner, quien dijo que el camino
    tomado por Bukele “está empedrado de ilegalidades” y aludió que en el pasado algunos
    presidentes, como el peruano Alberto Fujimori, lo hicieron y acabaron en la cárcel.
    Hasta comediantes como el mexicano Chumel Torres, quien tiene un show en la
    cadena estadounidense HBO, se han burlado de Bukele, a quien posiciona en una lista
    rara de los gobernantes populistas en América, al lado del brasileño Bolsonaro. “El
    adonis salvadoreño cumplió uno de los sueños húmedos de cualquier dictador entrar a
    la Asamblea Legislativa con militares”, dijo.
    Las razones para desautorizar a Bukele sobran, pero muchos de sus seguidores y él se
    amparan en su popularidad, no solo en El Salvador, pues resulta ser el mejor evaluado
    en Latinoamérica, lo cual no quiere decir que sea buen gobernante.
    Y mientras se desarrollaba la charla entre los tres locutores y periodistas, estos
    programaron canciones del cantautor español, Joaquín Sabina, quien el 12 de febrero,
  • el día de su cumpleaños 71, se cayó del escenario cuando actuaba en un concierto en
    Madrid.
    Una a una la audiencia escuchó canciones como 19 días y 500 noches, que da el
    nombre a su undécimo álbum de Sabina, lanzado en septiembre de 1999. Después
    programaron Dieguitos y Mafalda, del mismo álbum en la que Sabina alude su
    relación con Argentina. En seguida llegó Barbie Súper Star que inicia:
    “Tenía los pies diminutos,
    Y unos ojos color verde marihuana,
    a los catorce fue la reina del instituto,
    del curso que repetí”
    Y posteriormente Princesa, una mítica canción que Sabina incluyó en su cuarto disco
    Juez y Parte editado en 1985, pero que según Pancho Varona la escribió en 1981.
    Aunque en la canción dice que la princesa murió en un atraco a una farmacia, según
    Varona – compañero, productor, compositor y guitarrista de Sabina desde hace más de
    tres décadas- ella es Ariadnne Sved y reside en Barcelona.
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    La iglesia católica salvadoreña y sus feligreses estallaron en euforia al conocerse la
    autorización del Papa Francisco a que se proceda a la beatificación del sacerdote
    Rutilio Grande y sus dos acompañantes Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus
    asesinados por militares el 12 de marzo de 1977 en la calle entre Aguilares y El
    Paisnal, al norte de la capital, San Salvador.
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    Los diputados, criticados y los peor evaluados por diferentes sondeos de opinión
    pública, tienen atrasos en sus trabajos. Apresuradamente aprobaron una “Ley de
    Reconciliación Nacional” antes de que se les venciera el plazo ordenado por la Sala de
    lo Constitucional después de que fuera derogada la Ley de Amnistía que en 1993 borró
    todo intento de justicia para las víctimas de la guerra civil que en 12 años causó 75,000
    muertos, por los abusos principalmente del ejército y de las ex guerrillas.
    Organismos humanitarios nacionales e internacionales criticaron la referida ley que a la
    que algunos consideran es una amnistía disfrazada pues se aleja de la búsqueda de la
    verdad, la justicia y la reparación a las víctimas. El presidente Bukele anunció que
    vetaría esa ley que no cumple con el mandato de la Sala de lo Constitucional.